Hombres en movimiento

¿De qué huimos los hombres?

Querida Mar,

hoy comenzamos nuevos ciclos.

Se siente rico en la pareja cada vez que se pasa por la energía de algo nuevo que comienza.
Deseando empezar esta aventura.

A ti, que me conoces, no te sorprenderá que me haga estas preguntas…
¿De qué huimos los hombres?, ¿qué me asusta tanto? ¿qué me impide y nos impide a los
hombres estar donde verdaderamente necesitamos estar, ocupando nuestro lugar con responsabilidad?.

Y no hablo de la realidad más evidente: Altísimas tasas de adicciones y distracciones, elevados
porcentajes de suicidio y depresión, padres y maridos evidentemente ausentes. Me estoy refiriendo a
algo más sutil y no por ello menos importante. Esa manera de no estar presente, de no hacernos del
todo cargo de nosotros, y no asumir el espacio de autoridad y poder personal para nosotros mismos y
para nuestras relaciones. Este ha sido y sigue siendo uno de mis caballos de batalla. He hecho mucho
trabajo personal para llegar a este punto del camino y con esperanza veo que recién empiezo a ver
luces. Pero la pregunta persiste ¿De que huimos los hombres?

No paso por alto la cuestión de los privilegios, ni la estructura misma del sistema patriarcal, pero creo
que los hombres podemos asumir el reto de entrar en una era “post colaboradora” poniendo
lavadoras y haciendo complejos análisis desde un punto de vista de género; y avanzar hacia una era
en la que poner el cuerpo y desmontar internamente desde la raíz “al hombre que no
deberíamos ser” como lo llama Octavio Salazar.
Si de verdad es una revolución pendiente lo que
tenemos entre manos, no la vamos a hacer en nuestro tiempo libre, ni desde los lugares más que
conocidos por la masculinidad convencional.

¿De qué huimos los hombres, para no estar de esa manera en la que no estamos?
¿Será que en el fondo al “sexo no débil” le falta fuerza? y no hablo de cojones, que como modelo
lo hemos probado suficiente con innegables catastróficos resultados… Me lo pregunto en serio. ¿Es
una cuestión de fuerza? Me refiero a esa fuerza interna que permite navegar en aguas revueltas y
en esos ríos rápidos emocionales. Quedarme en el ojo del conflicto, asumir mis cagadas, tomar
verdadera autorresponsabilidad.

En esas aguas navego, vuelco a cada rato o quedo varado en algún escollo… pero persevero.

Una red de hombres perseverantes.

¿Sabes? Es vital andar este camino acompañado de otros hombres. Las mujeres poseen el
maravilloso don de alumbrar vida y traer al mundo a un niño o una niña. Los hombres tenemos la
capacidad de traer al mundo a otros hombres. Y juntos formamos tribu. Nos nutrimos de la conocida
unión que hace la fuerza.

Aún así, a veces seguimos huyendo. Y necesitamos el cuerpo de la tribu que nos enraíza. Se siente
como el abrazo de un gigantesco y amoroso abuelo.
En los círculos de hombres con frecuencia nos acechamos partiendo de las siguientes preguntas:
– ¿de qué huimos?, – ¿de qué diferentes maneras nos evadimos?, – ¿qué consecuencias tienen
nuestras ausencias en nosotros y en nuestras relaciones?

Este 8 de Marzo por tercer año consecutivo organizamos, en paralelo al espacio de cuidados de apoyo
al paro internacional de mujeres, una jornada de reflexión entre hombres. Te cuento que secretamente
lo llamábamos reunión de tribus y fue una de las últimas veces que escuché y sentí que todos
salíamos revitalizados y fortalecidos del encuentro. En total habremos pasado por estas jornadas
unos 100 hombres. Te confieso que depende de cómo lo mires puede parecer un enorme logro o una
cantidad decepcionante.

Ha sido un espacio tremendamente valioso donde hemos podido tejer redes de afectos entre
diferentes grupos de hombres, lo cual no es fácil, porque desde algún lugar extraño la mayoría de los
hombres tendemos a pensarnos solos, o con “los nuestros”. Estas jornadas las hemos llenado de
convivencia, hermandad, y equipos de preparación que han sido un bálsamo de conciencia,
responsabilidad y diversión. Además de los habituales foros de reflexión con temáticas relacionadas
con la masculinidad, talleres de trabajo interno, etc. Este año tuvimos la suerte de tener a algunos
hombres históricos del movimiento de hombres igualitarios, y también con la de un hombre
prehistórico como al propio José Ángel Lozoya le gusta decir para reírse de si mismo.
Vino a
traernos la memoria en primera persona de cuál es la historia de este movimiento de hombres que
tratan de despatriarcalizarse en España. Fue muy hermoso unir generaciones que iba de los
veintitantos a los setenta y tantos y recibir la historia de quienes anduvieron personalmente ese
camino. Algo se cerró ese día. Algo pudimos recoger.

Unirnos es una manera muy efectiva de dejar de huir, ¿sabes?

En mi experiencia con mi propio trabajo interno el miedo más profundo no es al abandono, sino al
Amor. A la profunda experiencia de intimidad que trae el Amor.

Huimos del amor y al mismo tiempo hacemos las cosas más arriesgadas y estrambóticas para
encontrarlo… Para que luego digan que somos simples…

Con amor.

Juanjo

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